El Hombre Mariposa
La Internet es uno de los más extraordinarios inventos de nuestro tiempo. Es asombroso que con unos cuantos tecleados puedas averiguar la dirección del tío Frank en Schenectady, Nueva York, o la receta de un pescado brasileño, o las estadísticas de tu atleta favorito.
Claro, la Internet también abre todo un mundo de opciones pecaminosas. Es por eso que muchos proveedores de Internet ofrecen un servicio para proteger la computadora de una familia de sitios que promueven la inmoralidad. Una compañía usó un hombre de aspecto chistoso vestido de mariposa para representar el servicio, y en un anuncio se vio protegiendo a los niños de varias actividades inmorales.
Los cristianos ya tienen un recurso similar, y no nos cuesta nada mensualmente. No es el hombre mariposa, sino el Espíritu Santo que mora en el corazón de cada creyente. Cuando buscamos guía en la Palabra de Dios y oramos, Él nos capacita para detectar y filtrar lo inmoral. Él nos puede ayudar a no ir adonde no tenemos que ir, a no hacer ni decir lo que no debemos.
El mundo, igual que la Internet, tiene mucho que tenemos que evitar. Si procuramos diariamente “andar en el Espíritu”, apoyándonos en su sabiduría y poder, podemos permanecer limpios. –Dave Branon
Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. –Gálatas 5:16.
LA INDECISION
Cuentan que aquella noche era especialmente fría en el desierto. Abdalá montó su pequeña tienda de campaña, tan pequeña que apenas cabía él acostado. Se despidió de su camello, llamado “Indecisión”, acariciándole la cabeza, pero dejándolo fuera, y se dispuso a pasar una noche tranquila y reparadora.
Apenas había conciliado el sueño cuando el camello lo llamó con voz suave, pero insistente. “Déjame meter la nariz en tu tienda, hace mucho frío y la tengo completamente helada…” Abdalá, que era un hombre bueno, accedió a la petición.
Pero ocurrió que en cuanto se durmió profundamente, el camello empujó un poco y metió la cabeza completa. Como la tienda era tan pequeña, al hacer esto topó con la cabeza del hombre y lo corrió hasta que éste sacó los pies por el otro extremo. Abdalá protestó, pero “Indecisión” le hizo ver que eso no era en realidad gran cosa. Pasó poco tiempo para el camello metiera los hombros y empujara a su patrón afuera, hasta las rodillas. Para hacer el cuento corto, “Indecisión” siguió introduciéndose en la tienda, llenándola por completo y sacando a Abdalá por el otro extremo, hasta que finalmente quedó completamente fuera.
¿Le suena esto conocido? ¿No le ha ocurrido alguna vez que al dejar entrar un poco de indecisión ésta lo llenó todo, sacándolo de las cosas buenas de la vida? Por ejemplo, le ocurre a los estudiantes cuando se están preparando para un examen, pero frente al televisor dejan que indecisión les pida ver “un poquito más”. Y le ocurre también a los vendedores, cuando les pide “posponer para la semana que entra” la visita a ese cliente importante. Y por supuesto le sucede a aquel que quiere bajar de peso, pero deja que el perverso camello le solicite “empezar después de…”. Sí, cuando dejamos a la indecisión meter la nariz en nuestra vida, no importa si somos amas de casa o ejecutivos de empresa, acabará por llenarla toda, y prácticamente sacarnos de ella.
Proverbios 10:5
El que recoge en el verano es hombre entendido, el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
Marcos 13:35,36
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana;
para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.



